Envolvida por fantasmas de su pasado en una gran casa frente a un lago patagónico que parece un espejo, Emma vive con su nieta Alicia. Emma la cría como una madre y le inculca su pasión por la danza. La repentina visita de su hija Bárbara, acompañada por su cuidadora del hospital psiquiátrico donde vive, va transformando poco a poco el vínculo entre las tres mujeres.